Confío tanto en mi amigo, que ni siquiera lo pensé. Para las 6 de la tarde ya estaba sentado en un bus yendo a conocer personas, les conté las ideas de negocio y fui muy sincero con los tiempos puesto que mis proyectos son en el largo plazo, soy convencido férreo de que todo se debe proyectar y debe tener un propósito. Yo había preparado diapositivas y cuadros, que a la final nunca usé, lo único que se me ocurrió en ese momento fue mostrar en una tablet que llevaba, este blog, sí, este mismo que estás leyendo ahora mismo y les dije que ese era yo, tal cual, alguien que se había forjado desde cero y que mas allá de todo había llevado un proceso que evidentemente ha progresado. Les comenté de los estudios que tenía, las especializaciones y los viajes que había hecho.
Al finalizar mi intervención me dijeron que ellos podrían invertirme, que solo debíamos reunirnos más veces para definir los condicionamientos. Ese rato se me quitó un peso de los hombros y no solo hubo un interesado, hubieron algunos. Uno de ellos me dijo: – Esto a la final, es el futuro.
Créanme que en ese momento mi cabeza repetía, disculpando las malas palabras «lo lograste cabrón, lo hiciste, alguien confió en ti».
Ni si quiera me dio tiempo de procesar todo, antes de venir a Europa mi primo, me dejó en el aeropuerto y me dijo: «Por qué nosotros no podemos, quién nos ha dicho que no podemos», sin querer me había dicho las palabras que hasta ahora repito en cada País en cada lugar, todos los días. No es precisamente lo que me dijo, si no, cómo me lo dijo y en qué contexto, reflexionando internamente es verdad, por qué asumimos que el progreso y el éxito es propiedad particular de ciertos grupos, u otras personas, solo hay que creérsela.
Locura total, 12 horas de ida, 12 de vuelta a Quito, luego en el avión y después en Madrid. Llegando a Madrid, no sé si por el cambio de hora o por todo esto, pero me dormí hasta las 12 del medio día del siguiente día, les juro que ya hacía tiempos que no dormía tanto. Hasta este momento que escribo esto, aún no concreto la inversión, pero siento una calma en el corazón de que ya sé por dónde ir y en caso de que salga mal, sé perfectamente dónde empezar, estamos a poco tiempo de que muchas cosas se hagan realidad, lo más interesante de que empecé con un proyecto pero estoy seguro de que Europa proveerá más proyectos e ideas en el transcurso de los próximos meses.